Corrupción, casualidades y tradición en Torre Pacheco

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Entre 2005 y 2007 el Ayuntamiento de Torre Pacheco hizo y pagó sin concurso público ni expediente de contratación más de sesenta encargos al arquitecto Francisco Cavas, propietario de la empresa Pixel. Casualmente ninguno de estos proyectos alcanzó un valor superior a los 12.000 euros. Al parecer, sólo por casualidad, se le encargaron más de veinte proyectos por año por un valor total de 776.325 euros (algo más de 129 millones de las antiguas pesetas) y nuevamente, sólo por casualidad, todos estos contratos correspondieron a tan sólo diez proyectos: el polideportivo de Dolores de Pacheco, el frontón municipal de Torre Pacheco, el velódromo, una pista de atletismo, el campo de fútbol de Torre Pacheco, el Centro de Educación Musical, el Centro Integral de Seguridad, el de Artes Escénicas, el de Desarrollo Local y el Plan Estratégico Itineris.

Este cúmulo de casualidades se ha juzgado los últimos días en la Audiencia Provincial de Cartagena. La fiscalía, tras cinco años de trabajo, ha sentado en el banquillo de los acusados al alcalde de Torre Pacheco, Daniel García Madrid; al concejal de Urbanismo, Santiago Meroño; al exconcejal de Deportes y actual edil de Sanidad y Descentralización, José Saura; al interventor del Ayuntamiento, Miguel Pérez; y a Francisco Cavas arquitecto beneficiario de los contratos. Todos ellos acusados de un delito de prevaricación continuada. Las penas a las que se enfrentan son de diez años de inhabilitación especial para los políticos y el interventor y de seis para el arquitecto.

La defensa de todos ellos se ha centrado en el desconocimiento de la ley de contratación pública, llegando a niveles de ridículo y cinismo más que notables y posiblemente olvidando que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Daniel García Madrid, abogado de formación, aseguró desconocer esta ley y dedicarse exclusivamente a firmar lo que le pedían sus concejales, hecho especialmente curioso si recordamos que García Madrid trabajó durante años como abogado para el empresario de la construcción Facundo Armero, fundador de Polaris World y beneficiario antes y después de la llegada del PP al consistorio pachequero de múltiples contratos y acuerdos públicos. Por su parte el arquitecto Francisco Cavas achacó su desconocimiento a haberse formado en Francia y el edil José Saura a ser un hombre de los años cincuenta.

Tal vez confundiendo este juicio con un pleno del Ayuntamiento, el otro pilar de la defensa de los acusados ha sido señalar que los anteriores equipos de gobierno (del Partido Independiente de Torre Pacheco, en solitario o en coalición con el PSOE) habían utilizado repetidamente las mismas estrategias de contratación, a saber, división de los proyectos y encargo a dedo. Para apoyar este argumento el antiguo secretario municipal, José Luis de Dios, declaró como testigo asegurando que permitió a distintos gobiernos municipales aplicar un sistema 'tradicional' de contratación.

Un 'sistema tradicional', ahí está la clave. Donde los malpensados nos hemos empeñado en ver un caso de corrupción que beneficiaba a quien diseñaba y realizaba estos proyectos, en realidad se escondía el empeño de nuestros gobernantes por conservar las más bellas tradiciones culturales de nuestro municipio: el caciquismo, siempre unido al arte del nepotismo en todas sus variantes y el tejido y trenzado de redes clientelares; la tan nuestra recalificación y permuta de terrenos a la carta; o el ya clásico enriquecimiento privado con fondos públicos; amén de otras muchas, bien conocidas en Torre Pacheco y la Región de Murcia.

Raúl Travé, militante de IU-Verdes de Torre Pacheco.

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