Jefecillos de hospital

el . Publicado en José Antonio Pujante

Ayer mismo, el Colegio de Médicos de la Región de Murcia, apelando a su deontología profesional que antepone el criterio clínico a cualesquiera otras consideraciones, denunciaba la orden dirigida a los médicos murcianos por las direcciones de los hospitales, exigiendo que se agilicen al máximo las altas hospitalarias, de modo que queden camas libres para ser ocupadas por pacientes aparcados en las urgencias.

Minuto arriba, minuto abajo, ayer mismo, el PP, a través de su grupo parlamentario, y con la destacadísima ausencia de la Consejera de Sanidad, rechazaba las enmiendas a la totalidad de la oposición a una proposición de Ley auspiciada por el gobierno regional sobre "selección del personal directivo de las instituciones sanitarias del servicio murciano de salud". Un engendro normativo que pretende dotar de una pátina de legalidad a lo que desde unos años a esta parte sólo ha sido pura designación a dedo, arbitrariedad y cooptación contraria a los principios de publicidad, concurrencia, igualdad, mérito y capacidad, de las personas que ocupan buena parte de las direcciones de los hospitales de nuestra Región. Una práctica que tanto y con tanta razón ha molestado y molesta a los trabajadores de la sanidad murciana, que en su día accedieron a sus puestos tras superar un proceso selectivo.

Otra proposición de Ley que entra a hurtadillas en el Parlamento, por la puerta trasera, para burlar el severo enjuiciamiento que supondría su análisis por los órganos consultivos de la Comunidad Autónoma (Consejo Jurídico y Consejo Económico y Social), que es palmariamente inconstitucional, y que vulnera de manera flagrante leyes básicas del Estado.

Una norma que pretende dar marchamo de legalidad a unas designaciones digitales que llevan a la dirección de los hospitales, un día a un veterinario, el otro a un desocupado, y pasado mañana a un recién titulado a la luz del evangelio que no pudo superar las asignaturas de una universidad pública. Eso sí, todos orgullosos portadores del mismo carnet político y habitualmente sin vinculación alguna al mundo sanitario.

Son ellos, jefecillos bien remunerados, a los que no veremos ocupados, ni preocupados, por las listas de espera en consultas, pruebas diagnósticas o cirugía, por las operaciones suspendidas, por los cierres de centros de salud y hospitales, por la disminución de recursos humanos y la ausencia de sustitutos en época estival, por la correcta gestión de las bolsas de empleo del SMS, por los copagos sanitarios imposibles de asumir por miles de familias empobrecidas de la Región, por la utilización de centros hospitalarios públicos por alumnos de universidades privadas, por los cupos de pacientes que hacen imposible una correcta atención sanitaria, por la infrautilización de la tecnología sanitaria pública y la interesada derivación de pruebas clínicas a la sanidad concertada. En definitiva, por una manifiestamente mejorable gestión de los recursos públicos y por unos recortes que están matando a nuestros ciudadanos.

Los jefecillos están ahí, y lo van a estar negro sobre blanco en una Ley publicada en el BORM, para cumplir órdenes. Hoy la que toca es agilizar las altas hospitalarias.

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