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Dos consejerías, dos consejeros

Todo va encajando: José Ramón, desarrollos urbanísticos insostenibles; Antonio, agroindustria intensiva. Fernando: Mar Menor muerto.

El uno, responsable de la ordenación sostenible del territorio y del uso racional del mismo y sus recursos; el otro, responsable de encajar un modelo agrícola y ganadero en dicha ordenación compatibilizándolo con la sostenibilidad medioambiental exigible, entre otras, por la legislación europea.

El uno, responsable de la calamitosa adjudicación a una empresa del contrato para redactar el Plan de Ordenación Territorial de la cuenca vertiente del Mar Menor, que han terminado realizando los/as técnicos/as de la misma Consejería por incompetencia técnica de aquella, y de hacer cumplir los preceptos de la ley regional 13/2015 de Ordenación Territorial y Urbanística; el otro, responsable de hacer que se cumpla en el ámbito de nuestra Región la legislación regional, estatal y europea relativa al control de nitratos de origen agrario.

La Consejería del segundo sigue sin aprobar (después de tres años y medio) el Programa de Actuación para el control y la eliminación de la contaminación por nitratos de origen agrario en el Campo de Cartagena, a la vez que autoriza ampliaciones de macrogranjas porcinas sin autorización ambiental en el entorno de la laguna.

Las consecuencias de estas actuaciones como consejeros las resume el citado Avance: una «calidad de vida deficiente» en las poblaciones ribereñas del Mar Menor fruto del «desproporcionado e insostenible desarrollo urbanístico» y de un modelo agroindustrial con excesiva «dependencia hídrica y exceso de nitratos«, que «genera las mayores desigualdades económicas en las áreas en las que predomina» y que «tendrá serias dificultades para perdurar en el medio y largo plazo». Todo ello confluyendo en el estado actual del Mar Menor.

Todo va encajando: José Ramón, desarrollos urbanísticos insostenibles; Antonio, agroindustria intensiva. Fernando: Mar Menor muerto.