OPINIÓN: Hostelería: precariedad indefinida

Parece finalmente que el lío entre la patronal del sector hostelero murciano sobre quién ostenta la legitimación para negociar el convenio colectivo se va a resolver a favor de quienes se oponen al acuerdo alcanzado entre Fedetur, UGT y CC OO, por lo que la negociación vuelve a estar como en 2009, exceptuando las actualizaciones salariales de 2016, 2017 y 2018 que no han compensado suficientemente, sin embargo, la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores/as.

Dos son los obstáculos que han impedido hasta ahora un acuerdo. Por una parte, el incompresible empeño de la patronal en suprimir el complemento salarial en caso de incapacidad temporal por contingencias comunes, que permite al trabajador/a cobrar el 100% del salario en dicha circunstancia, derecho que, de una u otra manera, la mayor parte de los convenios de hostelería contemplan y que en el caso de la Región de Murcia se incluye desde hace años. Sin embargo, la patronal, en una propuesta surrealista, plantea suprimir este complemento e implantarlo solo en el caso de las bajas por accidente laboral que ahora no existe en nuestra región, aunque sí en numerosos convenios del sector en otros territorios.

De esta actitud de la patronal cabría deducir que el absentismo laboral por contingencias comunes es muy alto en el sector hostelero en la Región, de ahí el interés de los empresarios en suprimir el complemento salarial establecido. Sin embargo, la tasa se situó en el 3,4% (Croem 2019), una de las cifras más bajas a nivel estatal de todas las ramas de actividad, siendo de un 5,2% la media en la Región de Murcia. Se trata, por tanto, de una vuelta de tuerca más a la precariedad del sector, que incluye circunstancias como las horas trabajadas y no pagadas (una media del 33% de la jornada laboral), parte del salario pagado en negro (la mitad de los trabajadores/as lo reconocen) y trabajar sin contrato (11% de los trabajadores/as), según un informe de CCOO y UGT (febrero 2022).

Por otra, la negativa de la patronal a asumir mejoras salariales que compensen la pérdida de poder adquisitivo. La situación no resiste comparación con Alicante y Almería. Solo un ejemplo: el salario de camareros/as y cocineros/as en Murcia, el más numeroso, se limita al SMI (13.510euros en 2021), siendo en Alicante de 16.510 euros y en Almería de 15.729 con sus correspondientes incrementos pactados. En cambio en Murcia: precariedad indefinida.

Coordinador regional de IU-Verdes

Fuente: laopiniondemurcia.es

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