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REFUERZO DE LA ORIENTACIÓN EDUCATIVA: ASIGNATURA PENDIENTE.

Hoy los sindicatos de educación vuelven a salir a la calle para exigir el rescate del Sistema Educativo Público regional, que sigue sufriendo las consecuencias de los recortes presupuestarios del decreto-ley 14/2012, llamado eufemísticamente de “racionalización del gasto público en el ámbito educativo”, entre ellas la disminución de la plantilla docente de los centros públicos en -2.254 profesores/as (-11%) por el incremento de ratios y del horario lectivo del profesorado.
Uno de los sectores que más ha sufrido este recorte es, sin duda, el de los Orientadores/as Educativos/as, que ha visto congelada su plantilla durante los últimos once años llegando a alcanzar una ratio que varía entre 800 y 1.500 alumnos/as por cada orientador/a cuando organismos internacionales como la ONU recomiendan una proporción de 1/250. Ello implica que haya centros cuyo alumnadosolo puede ser atendidoen las tareas de orientación educativa una vez cada quince o treinta días.

Además,las funciones del orientador/a se han multiplicado de manera exponencial repercutiendo negativamente en la calidad de la atención educativa al alumnado con discapacidad y dificultades de aprendizaje.
Se han incrementado los procesos educativos que requieren de su participación sin reforzar los Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica (EOEP) ni los Departamentos de Orientación en Secundaria; a las tareas de diagnóstico, orientación y apoyo al alumnado con necesidades educativas especiales encolegios e institutos se añaden ahora la valoración inicial de niños/as de 3-6 años que prescribe la nueva ley de Atención Temprana, la aplicación de una prueba específica a todo el alumnado de Educación Infantil de 5 años, de 3º de Primaria y 1º de ESO para la detección e intervención temprana de necesidades educativasy establecer medidas oportunas para su inclusión y, por último,la atención al alumnado de 2 años que se escolarizará el próximo curso.
Urge, por tanto, incrementar las plantillas de Orientadores/as Educativos/as, desburocratizar sus funciones y diferenciar tareas entre distintos equipos para prevenir dificultades en el aprendizaje, el abandono escolar temprano y el fracaso escolar.
Los recientes refuerzos de profesionales (orientadores/as, maestros especialistas en Audición y Lenguaje o Pedagogía Terapéutica) provenientes del Plan de Inclusión Educativa para atención al alumnado con discapacidad no son suficientes ni compensan el deterioro que ha sufrido la atención a la diversidad en nuestro sistema educativo durante la última década, incremento de ratio de este alumnado incluido que todavía perdura, para vergüenza de esta Región.