
SOS bosques regionales
Apenas sin darnos cuenta la masa forestal de nuestra Región empieza a adoptar un tono parduzco, síntoma del efecto que la larga e irregular sequía provocada por el cambio climático (sí, Antelo, cambio climático) está causando en las especies arbóreas.
Supongo, Fernando, que te habrá advertido Juan María de que estamos inmersos en lo que la Asociación Meteorológica del Sureste (Ametse) califica de «desastre ecológico» que afecta, de momento, a unos 400.000 pinos y otras especies que se han secado por las escasas e irregulares precipitaciones, plagas asociadas y el alargamiento de los periodos de altas temperaturas. En total, 622 espacios naturales afectados sin contabilizar los daños en montes y masas forestales de propiedad privada y lo peor es lo que puede venir todavía.
Me preocupa, Fernando, que cuando hablas de agua y sequía, como en tu reciente visita a La Moncloa, circunscribas tu discurso a las exigencias insaciables de la agroindustria intensiva, tangencialmente a los problemas de los cultivos de secano y te olvides sistemáticamente del impacto de la sequía en los montes y su cubierta vegetal.
Me dirás que la gestión forestal no solo está bajo control, sino que tu gobierno hace la mejor y más avanzada gestión de las masas forestales de nuestra Región y que existen instrumentos de planificación que así lo aseguran, como el Plan de Acción de Política Forestal 2017-2021, dotado con 80,1 millones de euros- y cuyo nivel de cumplimiento ha sido muy alto -90%-, según un escueto y nada explicativo informe de la Subdirección General de Política Forestal. Sin embargo, la Cuenta General de la CARM y la web de Transparencia, que ofrecen datos de ejecución presupuestaria, dicen lo contrario: la ejecución presupuestaria de este plan de protección de nuestros bosques financiado casi íntegramente con fondos europeos Feder, está en torno al 20%, según un análisis preliminar.
En cualquier caso, sería motivo para comparecer en sede parlamentaria y propiciar un debate sobre la cuestión con todo tipo de explicaciones, sobre todo, porque las dos terceras partes de los montes regionales son privados y su gestión no es la óptima, porque es necesario retirar la inmensa masa de madera seca para que no sirva de combustible fácil el próximo verano y porque este aviso nos indica que hay que acelerar e intensificar la adaptación de nuestra masa forestal al cambio climático. De todo esto debiera haber reflejo presupuestario para 2025, ¿o no, Fernando?
