A vueltas con… las ordenanzas fiscales

15/06/2020 – 

En su obra ‘La Piel del Limón’, Javier Salom aborda el dilema que le acontece a su protagonista cuando tiene que elegir entre iniciar una nueva vida con su amante, abandonando por tanto a su mujer y a la consagrada institución del matrimonio, en pos de un futuro más feliz y los riesgos que le traerá el verse distanciado de su hija fruto de esta decisión. Asunto valiente y complejo para el momento en que la obra fue puesta en escena por primera vez, 1976. Las últimas noticias y filtraciones que hemos tenido en torno a los pactos, las ampliaciones de los mismos, las rupturas de los acuerdos y los usos del gasto corriente por determinadas concejalías del Ayuntamiento de Murcia han hecho que rememore tan emblemática creación.

Pongámonos en antecedentes, el día 8 de mayo la Junta de Gobierno Local (PP y Ciudadanos) aprueban de mutuo acuerdo las nuevas ordenanzas fiscales, ratificadas en Pleno el día 18 , no introduciendo ninguna reforma de calado, tan solo se ajustan a lo mínimamente obvio, es decir, no liquidar la tasa por ocupación del espacio público por mesas y sillas, única y exclusivamente durante el tiempo que estén cerrados los locales afectados; aunque van a tener que seguir tributando por recogida de basura durante esas semanas, aunque no generen residuos y una tímida y temporal rebaja fiscal para aquellos negocios que tuvieran que realizar alguna obra en el local comercial que implique adaptación a la nueva situación generada por la pandemia (a través del potestativo ICIO, el impuesto de construcciones). En esas reformas, respecto al grueso de la recaudación, como la canción de Cecilia, nada de nada. Recuerdo, aunque el lector avezado, como es usted, debe saber que el grueso de los ingresos tributarios reside básicamente en las siguientes dos figuras IBI y Tracción Mecánica (sello del coche), las cuales vienen a suponer la friolera del 50% de la recaudación, o dicho de otra forma, el 50% de la maniobrabilidad política del (des)Gobierno Local, mucho más en épocas de zozobra. La vida de Juan (protagonista de ‘La Piel del limón’), la suya y la mía a veces están llenas de sobresaltos; la política local vemos que tampoco escapa a este mal de la humanidad, así el día 4 de este mes Ciudadanos nos sorprendía con un “pacto” con las principales fuerzas de la oposición ,con representatividad en la corporación, que pivotaba en torno a cuatro ejes, protección social, estímulo económico, fomento del empleo y movilidad; pocos días antes desde IU Murcia habíamos presentado las nuestras a través de las jornadas de formación online que venimos organizando, les paso enlace, aunque de forma sucinta más adelante puntualizaremos algo:

El acuerdo, consistente y con armazón respecto a la detección de las debilidades de la política económica en el municipio, aunque –desde mi punto de vista- con falta de desarrollo en materia impositiva, pues solo hacía referencias al diferimiento del pago del IBI y Tracción mecánica, sin entrar en el asunto, resultaba, desde el mismo momento de su presentación por Ciudadanos “el Gobierno está aquí” –llegó a manifestar su portavoz-, de difícil equilibrio, pues una vez presentado públicamente solo podía perseguir dos objetivos, el primero una moción de censura, solución óptima para afrontar , de una vez por todas los tremendos desajustes presupuestarios y de configuración del modelo local que ahora ,en las puertas de una recesión, afloran como perniciosos (externalizaciones, excesivo peso de la parte privada en Emuasa, inacción en política de vivienda, servicios sociales infrapresupuestados) o dotar a Gómez Figal de mayor peso o visibilidad en el Gobierno municipal. La sobrerreacción de su auténtico socio de Gobierno, desconvocando la reunión del ejecutivo local del viernes 8 y la entrada en juego de las direcciones regionales de ambos partidos con la llamada a maitines para el grupo municipal de Ciudadanos, unido a las filtraciones sobre el portavoz de la formación con afeamientos en sus modos han propiciado que cualquiera de los dos objetivos del pacto con la oposición se desvanezcan como el humo en el aire. Dicho esto y habiendo vuelto Gómez Figal a la casilla de salida, en el mejor de los casos, volvamos al meollo, si bien la detección de los problemas venía a ser correcta la imprecisión de la financiación para llevar a cabo los ajustes se torna más bien floja, me explico, las Ordenanzas aprobadas por C´s y el acuerdo presentado ante las fuerzas de progreso no analizaban la política fiscal respecto al IBI ni al IVTM. El ITVM –tracción mecánica- es un impuesto directo y por tanto grava la riqueza, es posible abordar su progresividad adaptando la cuotas a los caballos fiscales del parque móvil y ahondando también así, de forma indirecta, en la problemática medioambiental. 

Respecto al IBI, es necesario, porque así lo dispone la ley, gravar el mismo en función de los usos comerciales del suelo, lo cual puede conseguir dos finalidades, incrementar la recaudación por esta vía al mismo tiempo que reducir la factura fiscal para las familias del municipio y como coralario facultar la creación de una “bolsa de transferencias” (en el capítulo IV de los Presupuestos) para exonerar del pago (política fiscal directa) a aquellas familias vulnerables en función de las variables renta y patrimonio, compatible con los criterios de acceso al Ingreso Mínimo Vital. Esta política respecto al IBI permitió reducir dicho impuesto un 7% a las familias durante la etapa de Carlos Sánchez Mato como concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Madrid al mismo tiempo que la recaudación del mismo no se vio afectada. Sin ánimo de exhaustividad dejaré unas leves pinceladas de lo que es posible regular en otras figuras fiscales para alcanzar una postura reformista en nuestras cuentas, que poco parece importar al ejecutivo local; el ICIO ha de ligarse al empleo, la exenciones en el mismo tienen que ir acompasadas a la contratación de desempleados, así se ha hecho en otros ayuntamientos que han visto crecer su parque empresarial con negocios punteros y el otro gran impuesto directo, la plusvalía municipal, hay que adaptarlo al ciclo económico y diferenciar si el objeto del gravamen tiene finalidades especulativas o no, esto se lograría adaptando los coeficientes que multiplican la base imponible (valor catastral) al momento de la venta, pues sabemos el ciclo vehicular de la inversión inmobiliaria en España, esta política, dentro de los márgenes de la ley, convertiría este “armatoste fiscal” en un instrumento más ágil y adaptable a la realidad económica y al bolsillo del contribuyente, evitando tributar por minusvalías.

Mientras que una auténtica reforma renueve la enclaustrada política fiscal del ayuntamiento capitalino, como en la película de Soderbergh nos encontramos sumidos en un escenario cargado de mentiras y cintas de vídeo; el sexo, que forma parte de la privacidad del individuo, no va a ser objeto de este artículo.

Ha sido un placer haber compartido algunas reflexiones con ustedes

@pagnav_miguel

Miguel Ángel Pagán NavarroEconomista, miembro del Grupo Economía y Trabajo de Izquierda Unida en el municipio de Murcia

Fuente: murciaplaza.com

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