
Biogás: dos modelos
Cuando los intereses económicos de la iniciativa privada chocan con el interés general de la ciudadanía, la administración competente, Fernando, debe ordenar y planificar para salvaguardar dicho interés general como bien superior, aunque Vox diga que eso es de comunistas; al menos así se entiende en nuestra Constitución recientemente rememorada. Esto es lo que está ocurriendo con las plantas de biogás proyectadas en nuestra Región, cuyo desarrollo ya suscita un amplio rechazo social en diversas localidades tanto por el impacto real que sobre la calidad del aire tienen estas instalaciones como por las ubicaciones escogidas, que no solo están próximas a núcleos urbanos, sino también a un colegio (700 m), a un hospital (3 km) y a la propia UMU (1,6 km).
El modelo de producción de biogás debería estar ligado, en todo caso, a proyectos de reutilización de residuos para generar energía destinada al autoconsumo mejorando así el balance energético de la propia instalación, como una forma más de minimizar el impacto de la actividad humana sobre el planeta. Es el caso, por ejemplo, de las plantas de biogás ligadas a la reutilización de los lodos en una EDAR o de los residuos orgánicos de un vertedero para producir energía destinada a cubrir sus propias necesidades energéticas. Sistema y modelo que podrían extenderse, debidamente dimensionados, a otras actividades o zonas industriales concretas.
Otra cosa bien distinta es el modelo especulativo de producción intensiva de biogás animado por la burbuja que han generado las expectativas creadas con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima y la planificación del desarrollo del biogás, concretamente en la Hoja de Ruta 2021-2030; burbuja alimentada también por el propio lobby gasista, que habla sin pudor de 40 plantas potenciales en nuestra CA y que, sin embargo, podría chocar con hechos como el descenso de la cabaña porcina en la Región de Murcia en 887.029 cabezas (-35,7%) en el último año (Encuesta semestral de ganado mayo23 -mayo24. Mapa), siendo como son los purines el combustible principal de estas plantas y habiéndose proyectado ya dos (Lorca y Fuente Álamo) que proponen la reutilización de 4 millones de toneladas al año.
Los números no encajan, a menos que lo que se pretenda sea precisamente estimular la producción industrial ganadera sin límite una vez arbitrada la solución a sus residuos contaminantes convertidos en biogás con destino a la red gasista. La cuadratura perfecta del círculo, solo que en sentido contrario al que debiera, Fernando.
