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¿De qué dinero hablas, Luis Alberto?

No se controlan ni la deuda pública, ni el pago a proveedores, ni el déficit autorizado
Esta fue la pregunta de David Gómez a Luis Alberto Marín, consejero de Economía y Hacienda, en la entrevista publicada este fin de semana, tras su afirmación de que «Sánchez se queda con el dinero de los murcianos para mantener su sillón en la Moncloa».

A lo que el consejero respondió: «De los 1.892 millones que nos tenían que haber pagado de las entregas a cuenta hasta mayo, nos faltan 249. Y luego está el extra FLA, un mecanismo imprescindible para el funcionamiento de esta Comunidad, que son 535 millones. Si nos sigue pagando menos por las entregas a cuenta y no habilita el extra FLA, a final de año serán 1.190 millones que deberían tener los murcianos y que no lo tendrá porque se los queda Pedro Sánchez».

Sorprende la simpleza en la explicación de quién debería ser el más riguroso de tus consejeros/as, Fernando, por ser el responsable de las cuentas públicas. Sin embargo, la explicación se asemeja más a las cuentas del Gran Capitán: entre picos, palas y azadones, nos debe Sánchez mil millones.

Veamos. Los 1.892 millones estarían disponibles si tu partido hubiera apoyado en el Congreso el decreto ‘ómnibus’ que actualizaba las entregas a cuenta a las CC AA para 2025, con un incremento de 9.675 millones. Vosotros y Junts tenéis bloqueada dicha actualización -hablaremos de las razones- condenándolas a disponer de menos fondos este año. No obstante, el dinero llegará, solo que más tarde, en 2027, con la liquidación definitiva del ejercicio.

Lo del extra FLA tiene más miga, porque haber convertido en imprescindible este mecanismo, como afirma L.A., significa reconocer que no se controlan ni la deuda pública, ni el pago a proveedores, ni el déficit autorizado, y que los planes de ajuste no surten efecto. Hablamos de préstamos extraordinarios del Estado que hay que devolver, dirigidos a facilitar liquidez para que las cuentas no colapsen y que demuestran el fracaso de tu gobierno en el control de las cuentas públicas.

Seamos serios, Fernando. Hablemos de financiación autonómica, sí, pero unida a tres condiciones: una reforma fiscal que garantice recursos suficientes para el mantenimiento de los servicios públicos; la eliminación de la cláusula del statu quo, cuyo efecto perverso impide, en la práctica, reducir las diferencias de financiación autonómica; y una armonización fiscal que te impida regalar dinero a los ricos con una mano, mientras se lo reclamas al Estado con la otra.

¿Estás de acuerdo?









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