Impacto económico de la covid-19 en el Noroeste y Río Mula

José Luis Álvarez-Castellanos/Coordinador de @IUVRM

El impacto económico que la crisis sanitaria de la Covid-19 ha tenido en las comarcas del Noroeste y Río Mula, deja una secuela importante en términos de empleo y nos retrotrae a los momentos más duros de la crisis de 2007. Entre junio de aquel año y septiembre de 2013 – momento álgido de la crisis-, se perdieron 8.812 afiliados/as a la Seguridad Social en toda la comarca, más de un 27%. Tras siete años de recuperación económica, lenta y precaria, tan solo se habían creado el 40% de los empleos perdidos, de tal forma que en febrero de este año, justo antes del cierre de la mayor parte de la economía, la afiliación a la Seguridad Social en el conjunto de las comarcas del Noroeste y Río Mula había crecido hasta los 27.064 afiliados/as, lejos aún de los 32.318 que había a comienzos de la crisis anterior.

Si en aquel entonces, la pérdida de empleo se produjo a lo largo de seis años, ahora, en solo dos meses, hemos vuelto al punto de partida borrando de un plumazo ese cuarenta por ciento de empleo nuevamente recuperado.

Así, en este caso, el número de trabajadores/as afectados por el cierre económico derivado de la pandemia ha sido de 5.092 – según datos del SEPE y de la Seguridad Social-, de los que el 56% – 2.847 pertenecientes a 826 empresas-, han estado o están acogidos a un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), siendo esta una de las diferencias con la crisis anterior. Mientras en aquella todos los trabajadores/as afectados que perdían su empleo y eran despedidos cobraban la prestación por desempleo si cumplían las condiciones para ello, ahora todos los trabajadores/as acogidos a un ERTE han podido cobrar una prestación independientemente de si cumplían el periodo mínimo de cotización para tener derecho a la misma, beneficiando así, sobre todo, a numerosos trabajadores/as temporales.

Pero, a pesar de esta y otras medidas dispuestas por el gobierno central para reforzar los servicios públicos, atender a las familias más vulnerables y proporcionar ayudas para el mantenimiento del tejido productivo, hay que recordar que las comarcas del Noroeste y Río Mula han sido, desde hace tiempo, zonas económicamente deprimidas en relación al conjunto de la Región de Murcia y de España; como demuestra el dato de la renta per cápita media disponible en nuestras comarcas: 15.087 € (2017), un 27% inferior a la media regional y un 40% inferior a la media nacional.

La cuestión, en este contexto, es cómo ha de producirse la recuperación, tanto social como económica, en esta nueva crisis. Rápidamente se desprenden dos conclusiones claras: una, que las medidas a adoptar no pueden ser las mismas que se aplicaron en la crisis anterior ante la evidencia del escaso resultado que han demostrado y de las consecuencias negativas que han tenido para la recuperación del empleo: mayor precariedad, menores salarios y menos derechos; y dos, las comarcas del Noroeste y Río Mula han de tener un tratamiento positivamente diferenciado dentro de la estrategia para la recuperación en el ámbito regional que compense su tradicional discriminación.

Se trata de recuperar un crecimiento compartido que no beneficie solo a unos pocos, basado en una mejora de la productividad a través de la inversión en conocimientos, infraestructuras y una red de servicios públicos reforzada y fuerte; además, es necesaria una intervención eficaz del estado en la regulación de los mercados allí donde estos se muestran ciertamente negligentes e infeficaces, por ejemplo garantizando la preservación del medio ambiente o los derechos laborales y salarios dignos.

Fuente:elnoroestedigital.com

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