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Listas de espera: una oportunidad perdida

Sería lógico pensar en un plan concreto de inversiones en recursos materiales y humanos.

Me preocupa, Fernando, el descomunal ejercicio de cinismo de la diputada Ruiz Jódar (PP) al achacar, en su discurso en el Pleno de la Asamblea Regional, la responsabilidad de la situación de las listas de espera sanitarias en nuestra Región a la ministra de Sanidad. Pero me preocupa más el desprecio que dicho cinismo implica hacia los/as pacientes, a quienes, como en el caso de un amigo, le acaban de dar una cita de traumatología para el 23 de enero de 2026; desprecio acrecentado por el hecho de que las competencias de sanidad las ejerce en exclusiva la CARM desde 2002 y que, desde 1995, gobierna ininterrumpidamente el PP en la Región de Murcia.

No obstante, la intervención del consejero, en la que concluyó que la situación de las listas es «razonablemente buena», no fue menos lamentable. Pedreño, lejos de cualquier análisis riguroso, se limitó a recitar una retahíla de datos genéricos obviando cuestiones concretas que, sin duda, condicionan el anormal funcionamiento de las listas de espera.

Así, por ejemplo, el 61% de quienes esperan una prueba diagnóstica está pendiente de una ecografía o una resonancia; de ellos, el 51% no tiene fecha asignada y el 33% supera los 30 días establecidos legalmente. Además, el 27% de los pacientes y el 33% de los sin fecha se encuentran en el Área III. Con estos datos sobre la mesa, sería lógico pensar en un plan concreto de inversiones en recursos materiales y humanos, con mayor intensidad en el Área III, máxime cuando, además, el incremento de la actividad concertada de pruebas diagnósticas de imagen, cuyo presupuesto ha pasado de 16,4 millones de euros a 28,6 millones de euros en los últimos cuatro años, solo ha aportado una mejoría muy limitada de los datos.

Tampoco hubo mención alguna, por ejemplo, a la enorme inequidad territorial existente en los tiempos de demora, que oscilan entre los 54 días del Área I y los 159 o 165 de las Áreas III y V para una consulta con especialista, y entre los 16 días del Área VIII, los 28 de media regional y los 50 del Área III para una prueba diagnóstica.

En resumen: no hay una planificación rigurosa -y, mucho menos, eficaz- acompañada de una inversión sostenida en el tiempo. Mientras tanto, pacientes como mi amigo esperan diez meses para una consulta, cuando el tiempo medio establecido en el Área correspondiente es de 90 días. Algo no cuadra, Fernando.

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