
Nos toca volver a luchar
Decía Gandhi que la tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada ser humano, pero no la de su codicia. Una afirmación muy válida para Yecla, por mucho que nos sintamos diferentes y que pensemos que los empresarios sin escrúpulos no tienen interés en un pueblo tan alejado de todo como el nuestro. Es más, nuestra situación periférica, y política, nos convierte en carne de cañón para todo tipo de negocios de dudosa compatibilidad con el medio ambiente.
Para un empresario afincado en alguna lejana capital es más fácil destrozar una sierra o un Patrimonio de la Humanidad en un pueblo lejano, cuyo nombre ni se molesta en aprenderse, que en el lugar donde tiene fijada su residencia. Y si gobierna con mayoría absoluta el partido que menos ha hecho por el medio ambiente en nuestra historia democrática, pues todo es mucho mas fácil. Es lo que tiene su ideología, que todo vale para ganar más dinero.
De esta forma, Yecla siempre ha sido objetivo de empresarios de dudosa moral que ponen su mira en uno u otro paraje. Por ejemplo, día a día nos destrozan la Sierra de la Magdalena con la cantera, se gastan el agua de nuestros acuíferos de forma indiscriminada para alimentar sus negocios o nos contaminan los suelos con la agricultura intensiva. Ahora, además, parece que el negocio que está de moda es el de las plantas fotovoltaicas.
¿Beneficios?
Las centrales eléctricas de energía solar disfrutan de una presunción de beneficio para la naturaleza. Pero, ¿es eso cierto? La respuesta es sí y no. Sí, porque estas plantas producen una energía segura y con nulas emisiones. Y no, porque necesitan ocupar grandes espacios físicos en los que se modifica el paisaje, se destruyen hábitats y se contribuye a la desertificación.
No obstante, compatibilizar este tipo de generación de electricidad con el respeto al medio ambiente es posible. Una forma de evitar el impacto es construyendo en zonas ya industrializadas aprovechando las cubiertas de naves ya existentes. Pero, eso es más caro que arruinar para siempre parajes naturales. La otra fórmula de limitar los daños es mediante el estudio y la delimitación de los suelos adecuados por parte del Ayuntamiento para controlar la colocación de estas infraestructuras. Ambas soluciones están en manos del gobierno local, pero por algún motivo se niegan a poner freno a este “boom” solar.
¿Recuerdan cuando en el pasado la derecha nos llamaba locos a los de Izquierda Unida cuando insistíamos en que la construcción de urbanizaciones era una barbaridad? Pues bien, como todos sabemos, el tiempo nos dio la razón y aquella burbuja solo llevó la ruina a los municipios donde llegó. Ahora nos encontramos ante una situación similar y con el riesgo de que lleguemos al mismo resultado.
Seis centrales proyectadas
Así, a día de hoy en Yecla, que sepamos, hay proyectadas seis centrales de energía solar. De ejecutarse, cada una va a estar ubicada en un punto cardinal distinto de nuestra geografía local, lo que va a provocar la industrialización de múltiples parajes que hasta ahora eran eminentemente rurales. Infraestructuras planificadas sin ningún tipo de coherencia entre ellas porque la imprudente costumbre del PP es no regular el territorio.
Así que al final los promotores construyen donde más barato les sale, lugares que lo que tienen en común es que son más económicos porque tienen valores medioambientales o paisajísticos que hay que proteger y eso los convierte en terrenos menos rentables para otros negocios. Como por ejemplo en la parte visible de la Sierra del Cuchillo, donde van a llenar 20 hectáreas de placas solares y las vistas de la sierra desde Yecla en un futuro cercano serán mucho peores.
Pero hace pocos días me encontré con una triste sorpresa mucho peor. De hecho este artículo estaba ya escrito y firmado con la intención de denunciar el proyecto de la planta del Cuchillo, pero la realidad de la especulación y de los negocios oscuros suele ir a gran velocidad y solo unos días más tarde tenemos ante nosotros una aberración de mucho mayor calado.
Así, realizando mi trabajo habitual de vigilancia al Equipo de Gobierno, me encontré con que un pez gordo estaba iniciando los trámites para llenar 8 kilómetros cuadrados de placas solares en las faldas del propio Arabí. Y no nos engañemos, aunque esta industria no emita malos olores, modificar 8 millones de metros cuadrados de hábitat natural es mucho más dañino que la granja que fue parada por la movilización social hace tres años.
La reacción del PP, como siempre, fue salir en rueda de prensa a decir que Izquierda Unida alarma innecesariamente a la población. Pero lo cierto y verdad es que estamos acostumbrados a que nos digan que el proyecto ya está presentado y que no hay vuelta atrás. ¿Os acordáis de las casas de apuestas? Ahora están abiertas junto a colegios y no hicieron nada por pararlas.
No queremos que vuelva a ocurrir lo mismo con el Arabí. ¿Por qué al Equipo de Gobierno le ha molestado que pusiéramos en conocimiento de la ciudadanía este peligro? ¿Acaso el PP quiere por alguna razón que no se conozca la existencia de este proyecto? Así están las cosas, aunque contamos con la certeza de que nos va a tocar volver a luchar para una vez más salvar a nuestro querido Arabí. Al menos, en esta ocasión tenemos tiempo para prepararnos.
Fuente: elperiodicodeyecla.com
