OPINIÓN: Balsa Jenny: escándalo, negligencia e ineficacia

Ineficaz, negligente, indolente y escandaloso. Todos estos calificativos le caben al comportamiento del Gobierno regional (de López Miras y anteriores) en relación con la situación de la balsa Jenny de residuos mineros en el Llano del Beal, todos lo caracterizan y ninguno lo define completamente.

Primero, los hechos: Una balsa donde se depositan residuos mineros de metales pesados, situada en terrenos adquiridos por Portman Golf para una inversión urbanística (pelotazo), amenaza con derrumbarse sobre el poblado vecino del Llano del Beal. En 2001 la CARM ‘generosamente’ acuerda con la empresa asumir la propiedad y ocuparse de la limpieza, aunque sabe y reconoce que incumple los artículos 27 y 28 de la ley 10/98 de Residuos que establecen que quien contamina paga. Al margen de otras consideraciones de tipo administrativo y penal que investigan los juzgados número 4 de Cartagena y 7 de Murcia, el hecho es que los Gobiernos regionales de los últimos veinte años no han cumplido ni un ápice con la responsabilidad de la limpieza, sellado y vigilancia de la balsa para evitar filtraciones y la expansión aérea de los residuos de metales pesados almacenados, estando en juego, además, la salud de los vecinos/as.

El último de estos gobiernos, el de López Miras, ha dispuesto de veinte millones de presupuesto entre 2018 y 2022 para una partida denominada «actuaciones en labores mineras abandonadas» de los que apenas ha ejecutado un 8% (cero euros en los últimos tres años) y nada en la restauración y sellado de la balsa. También cuenta con el Plan de Recuperación Ambiental de Suelos afectados por la Minería (PRASAM), aprobado en Consejo de Gobierno en 2018 y presupuestado con 84,8 millones de euros, que incluye el compromiso, hasta 2024, de la «eliminación progresiva de la problemática derivada de la existencia de instalaciones de residuos mineros abandonadas»; presupuesto del que tampoco se ha ejecutado prácticamente nada.

Esta negligente dejadez tiene responsables concretos y actualmente se llaman Fernando López Miras, Antonio Luengo (ambos ya con de cinco años de gestión) y Valle Miguélez, responsable de la ejecución de los presupuestos mencionados.

Así que, a estas alturas y con lo que están pasando los vecinos del Llano del Beal, excusarse ante ellos, como ha hecho el consejero Luengo, con la tardanza de los requisitos burocráticos para cumplir con el sellado de la balsa es un insulto que merece, como mínimo, dimisiones.

Fuente:laopiniondemurcia.es

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